10.4.14

Sospecha

Lo que iba a proponer seguramente colapsaría el cerebro positrónico de otro robot cualquiera: las contradicciones eran tan grandes, que hacían casi imposible realizar la elección... Pero con Avernus... quizá... solo quizá.

Título: Sospecha.

Saga: Robot City 2.

Autor: Mike McQuay.

Editorial: Tombooktu.

Páginas: 192.

Precio:
Sinopsis: Un joven sin memoria está perdido en una ciudad de robots independientes. A su lado, una joven que afirma saber quién es él se niega a decírselo. En un planeta donde todos los demás habitantes son robots, esos dos aliados involuntarios son los únicos y lógicos sospechosos de un caso de asesinato. 

El joven se llama a sí mismo Derec y ella se llama Katherine. Sus verdaderas identidades y el nombre del asesino son dos de los asombrosos misterios que rondan por las fantásticas calles de Robot City. Pero el problema principal es una lluvia torrencial que amenaza con transformas Robot City en un lugar inhabitable, incluso para los robots, sin que estos últimos sepan la causa, y por consiguiente, puedan detener la inmediata destrucción de su propia obra. ¿Triunfará un humano donde fracasaron los robots?


Volvemos a sumergirnos en el mundo de Robot City y en este segundo volumen cambiamos de autor, en esta ocasión disfrutaremos de la prosa de Mike McQuay.

A diferencia de Odisea, aquí no existen los capítulos lentos. En el primero nos sumergimos en el misterio de la ciudad habitada solo por robots, al mismo tiempo el autor nos refresca la memoria y mediante las reflexiones de Derec cuenta a grandes rasgos lo acontecido en el primer libro.

Estos robots son totalmente independientes y solo han tenido contacto con tres humanos, por lo que sus cerebros positrónicos han idealizado en extremo a nuestra raza. Por supuesto se guían por las tres leyes fundamentales de la robótica, pero además han creado las leyes de la Humánica.


1.  Un ser humano no debe perjudicar a otro ser humano o, por omisión, permitir que un ser humano sufra daño alguno.

2.  Un ser humano debe darle a un robot órdenes que preserven la existencia robótica, a menos que tales órdenes causen daños o malestar a los seres humanos.

3.  Un ser humano no debe perjudicar a un robot o, por omisión, permitir que un robot sufra daños, a menos que los mismos sean necesarios para mantener a un ser humano libre de prejuicios, o para que se lleve a cabo una orden vital.

¿Triunfará un humano donde fracasaron los robots?

Un tal David fue el primer humano con el que esta civilización robótica ha tenido contacto, llegó unos  días antes que nuestros protagonistas y ahora está muerto. Los robots creen que los culpables son Derec y Katherine, ya que ellos jamás harían algo así. Sienten tal respeto por las vidas humanas y robóticas que se muestran horrorizados ante el asesinato.

Robot City es una ciudad inteligente que se construye a sí misma continuamente expandiendo sus límites, moviendo los edificios de lugar cuando le place y diseñada especialmente para los humanos, doblegándose ante sus necesidades.

El ideal de los robots de lo que debería ser un humano es poco realista y tratan por todos los medios de adecuar el comportamiento de Derec y su compañera a las leyes de la Humánica. Rechazan las mentiras, no entienden la ironía... pero aprenden rápido.
  —Estáis en este lugar —empezó a decir Euler, en voz alta—, para ayudarnos a encontrar la corrección, la perfección, la absoluta perfección —añadió—. Nosotros somos las claves, los humanos y los robots, de la sinergia del espíritu. Nuestro objetivo es la sinética. Bien, os presentaré al resto de nosotros y empezaremos.
  —¿La sinética? —preguntó Katherine en un susurro.
  —El hombre y la máquina —le explicó Derec—, el total mayor que la suma de las partes.

Mike McQuay  consigue una buena continuación, en cuanto a argumento se refiere no notamos el cambio de autor. Esta segunda parte es trepidante, por un lado está el problema del asesinato de David (casualmente Katherine le dijo en Odisea a Derec que este era su nombre verdadero) y tendrán que demostrar su inocencia. El mal tiempo es la gran adversidad que amenaza con destruir la ciudad inteligente, las lluvias son de proporciones titánicas y pueden acabar con la vida de humanos y robots... necesitan averiguar cuál es su causa y cómo detener el mal temporal.


Conoceremos distintos tipos de robots como los testigos que lo registran todo, pero no pueden interactuar, ante todo deben ser objetivos. Algunos como Wohler son memorables, un robot filósofo cuyo amor por la vida consigue incluso conmover a Katherine. Avernus otro robot poco común cuyo cerebro positrónico no se haya tan atado a las leyes de la robótica como los de sus compañeros.

Con unas pocas pinceladas McQuay nos sugiere la evolución en la psique de los personajes y su relación. Derec es consciente de que está enamorado de Katherine, cuya enfermedad crónica es un misterio, y a pesar de que rehúsa revelarle su verdadera identidad. En mi opinión es ella la que más evoluciona en esta segunda parte y comienza a darle el mismo valor que Derec a la vida de los robots a partir de un suceso que la marcará profundamente casi al final del libro.

Buen ritmo, se revelan algunos de los misterios de la ciudad y se intuye algo sobre el pasado de nuestro protagonista. Un buen final, esperado, pero satisfactorio.

¡Casi lo olvido! De nuevo nos encontramos con un prólogo del propio Isaac Asimov, que nos habla de las leyes de la Humánica y de cómo y por qué surgieron.

Mil gracias a tombooktu por el ejemplar para la reseña : )

Deseando leer la tercera parte, Cyborg, ¿qué le deparará el futuro a Derec y a Katherine? ¿Volveremos a ver a Wolruf y a Aránimas? Espero que sí, adoro a la caninoide * . *

2 comentarios:

  1. Una genial reseña, amiga!!

    Besitosss

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    1. Gracias por echarle un vistazo, sé que no es tu género favorito.

      ¡Un abrazo!

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