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| El autor de Fast Cars minutos antes de llegar a las manos. |
El mundo literario no está exento de noticias sensacionalistas, legiones de fans o... de haters, debates apasionados que terminan en disputa debido a visiones irreconciliables, envidias, intrigas... todo esto nos lleva a la polémica. Muchos creen que es mejor que se hable del escritor (en este caso) aunque sea mal, yo me pregunto y os pregunto: ¿seguro?
Supongo que ya habréis oído hablar de Bernard Clarke, autor de la novela Fast Cars en la que Clarke despliega para nosotros un oscuro mundo cyberpunk dominado por las bandas y una poderosa droga que ha traído la guerra a las calles. ¿De dónde sale este tío? En Estados Unidos se está convirtiendo en todo un referente en cuanto a terror se refiere, bebe de los clásicos: Lovecraft, Clive Barker, Poe... Ha sido descubierto por un pequeño sello llamado Bizarre, gracias al cual, Clarke se revela como un digno adversario para el célebre rey del terror Stephen King.
Su obra no ha sido traducida todavía al español, me temo. Si os soy sincera lo he conocido hace un par de meses, he leído varios artículos y reseñas en la lengua de Sakespeare y después de ver sus influencias y su visión del terror creo que va a convertirse en uno de mis favoritos.
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| Las pasiones más oscuras del hombre están aquí. Fuente. |
Ahora que ya os he relatado sus nobles gestas me gustaría pasar al tema de esta entrada: el incidente. Sí, por lo visto los rumores son ciertos, después de una serie de preguntas según Clarke, inapropiadas se lió a guantazos con el presentador del programa cultural al que asistía en calidad de invitado.
Desconozco la naturaleza exacta de dichas preguntas, pero lo sucedido y la foto que encabeza esta entrada se filtraron e inundaron la red. Independientemente de que el autor estuviese en su derecho de no contestar o expresar su disgusto, ha dañado su imagen, ha perdido los papeles y recurrido a la violencia. Noticias como esta me recuerdan a George R. R. Martin y su "fuck you to those people". Es cierto que los fans y el mundo en general olvidan que se trata de personas que sienten (esto no está claro en el caso de Martin) y respiran, a menudo la gente lo olvida se dirigen a ellos como si fuesen esclavos de la tecla, proveedores infinitos de sueños y ficción. Aún así soy de la opinión de que al ser personajes públicos deberían ser capaces de capear el temporal utilizando otra clase de recursos que a buen seguro tendrán.
También las malas lenguas dicen que el incidente no es otra cosa que una maniobra publicitaria ideada por el editor de Bizarre. En caso de que no sea un bulo, debo decir que me parece de mal gusto. En teoría lo que ha de primar es la calidad, estas palabras han salido de la boca de Clarke en más de una ocasión, y la originalidad que envuelven sus delirios de papel.
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| Martin no se anda con tonterías. Fuente. |
Lo que es innegable es que antes de este escándalo era uno de esos autores que solo los asiduos al género conocían, hoy es portada de revistas, le llueven las reseñas y ha cuadruplicado las ventas de su obra.
Bernard Clarke ya era un personaje pintoresco antes de toda esta vorágine, en el círculo editorial se habla de toda clase de líos en los que se ha visto envuelto. A estas alturas os imaginaréis a las hordas mencionadas al principio (fans y haters) custodiando la entrada de su hogar y alrededores. Pues no. Ha abandonado la vida publica y se ha trasladado a la montaña: “no soportaba la vida ajetreada y desequilibrada de Statten, así que me largué a la montaña”. Antes de dejarlo todo, afirmó ante la prensa que en realidad iba en busca de inspiración, que estaba experimentando el temido bloqueo del escritor. Y para curarse ha decidido volver a lo primitivo como ya hicieran antaño Picasso o Gauguin, también conocido como el bárbaro.
Entiendo que todo lo que rodea la ficción de Clarke (incluido él mismo) es un atrezzo; pero no ha sido consecuente con su visión del arte. Tanto él como los medios han sacado su tajada de todo este asunto, la verdad es que me da bastante pena que un autor con semejante talento haya caído en las garras del sensacionalismo. A pesar de todo esto estoy deseando que se traduzca su obra, sus mundos merecen ser leídos y, eso es lo bueno del arte, que nos redime ante el mundo y nosotros mismos.
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| No le gustan las cámaras, eso está claro. |




