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25.4.15

Música y escritura. La retroalimentación de las artes.





No es ningún secreto que las artes pese a su aparente separación, no se desarrollan y evolucionan aisladas las unas de las otras. No, se retroalimentan. Quizá el ejemplo más conocido es el de la Música y la Literatura


Si hablamos de música clásica rápidamente acudirá a vuestras mentes las formas ópera, lied, poema sinfónico...
¿Conocéis a la escritora Laura Esquivel y su Ley del amor? Esta obra es perfecta para el tema que nos ocupa ya que la ópera tiene una importancia fundamental en el argumento, contiene un CD que debe escucharse al tiempo que se lee y se observan detenidamente las viñetas (Sí, la ilustración también tiene su hueco en esta hermosa historia).
 Como agua para chocolate
 Aprovecho para recordar que reseñé en su día este libro, su lectura me marcó durante la adolescencia y no puedo dejar de recomendarlo. ¿De qué va? Esta novela de aire futurista comienza con la vida de Azuzena, una joven astroanalista. Dicho oficio consiste en ayudar a pacientes con trastornos mentales cuyo origen se encuentra en vidas pasadas.
En estos tiempos esto es cada vez más frecuente ya que la armonía del universo ha sido alterada, y Azuzena ha sido elegida para llevar a cabo la importante misión de restituirla.

Dicho problema comenzó cuando la Pirámide del Amor fue profanada y casi destruida.
"Si la palabra corresponde a la luz (el logos-luz), el abismo de la noche temporal se hará accesible al manifestarse en la música, forma del tiempo. [...] La música órfica es el gemido que se resuelve en armonía; el camino de la pasión indecible para integrarse en el orden del universo".
María Zambrano, «La condenación aristotélica de los pitagóricos», El hombre y lo divino.
Autora de Favole, Misty Circus...

Otro caso es el de la colaboración de la banda Dark Sanctuary con la ilustradora Victoria Francés, crean Dark Sanctuary un libro-disco en español y francés, con música e ilustraciones. Del lenguaje común de estos artistas nacen estas historias y atmósferas tan especiales.

 Estas colaboraciones no son ahora tan frecuentes como en el pasado, antes existían cenáculos, lugares de reunión donde los artistas de diferentes disciplinas debatían, trabajaban y soñaban juntos.
Estos cenáculos se pusieron de moda con la
llegada del romanticismo francés. 
Si en la actualidad existe alguno perdonadme y ponedme en antecedentes, porque yo no lo conozco. 

Cosas como estas me dan mucha pena, en los ambientes que frecuento no veo colaboraciones, cada artista va por libre, solo se preocupan por su rama, dejando de lado las demás. Puede que solo me preocupe a mí, que sea una consecuencia de mis estudios musicales y de mi pasión por la escritura, por la literatura.

En mi caso soy incapaz de escribir sin música, incluso ha habido casos en los que una historia ha nacido  con una melodía.


¿Qué pensáis vosotros?


11.2.15

El campo semántico personal


Pinterest

Durante las últimas semanas he estado inmersa en la lectura de un libro maravilloso, se trata de uno de los manuales de escritura de Silvia Adela Kohan. Es curioso cómo esta mujer consigue enganchar al lector —como si estuviésemos ante una novela—, hacerlo reflexionar acerca del complejo mundo de la escritura y sacar lo mejor del escritor que llevamos dentro.

Me encontraba sumergida entre sus páginas cuando el campo semántico personal irrumpió en mi campo de visión. Sí, desde entonces no he dejado de pensar en ello y es que por ahí comienza un escritor a forjar su estilo, esa marca que lo hará reconocible a los ojos de sus lectores.

Evanescente. Pluma. Crisol. Niebla. Añil. Glauco. Etéreo. Cadencia. Blanco. Albo. Niebla. Vampiro. Alquimia. Luna. Viento. Lobo. Lágrima. Ánima. Sueño. Bruma. Griego. Mundo. Creador. Psicopompo.

Estas son algunas de las palabras que componen mi campo. Es curioso, después de hacer el ejercicio y reunir unas cuantas palabras me he puesto a examinar mis escritos y… ¡sorpresa! Ahí están.

¿Cuál es mi criterio? En algunos casos mi elección responde a la bella estética de la palabra en sí, otras evocan sensaciones o recuerdos y por último están aquellas cuyo significado me agrada.

Os animo a probarlo, es increíble lo mucho que ayuda a conocerse a uno mismo como creador de mundos. 

Por supuesto también sería recomendable analizar nuestra forma de ordenar los elementos en una oración o la forma de puntuar... pero eso ya es otra historia ;)
We heart It