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18.10.16

PARA MÍ ESCRIBIR LO ES TODO. MI MEJOR AMIGO Y MI PEOR ENEMIGO. ENTREVISTA A ELENA GARQUIN




Cursé los estudios de derecho en la Universidad de Salamanca, pero desde niña mi verdadera pasión fueron los libros. Así comienza Elena Garquin, autora de las novelas Tuareg, La heredera, Casualmente Valentina y Boomerang, su biografía. A los lectores del blog les sonará debido a la reseña de Tuareg.

1.    ¿Qué es lo más drástico que has hecho por el arte?

Odiarlo con la misma intensidad con que puedo llegar a quererlo. Creo que eso puede ser algo extremista, pero a un tiempo lo mejor que el arte puede aportarte. La indiferencia y el arte deberían ser incompatibles.


2.    El mejor consejo que has recibido de un artista.

He recibido varios, y no todos igual de buenos, dicho sea de paso, aunque hay uno que siempre está en mi cabeza a la hora de enfrentarme a una hoja en blanco: crea aquello que te satisfaga a ti. Aquello que te complemente como persona, con lo que te diviertas. No es garantía de éxito, pero te lo aseguras en una gran proporción. Y si no, siempre podrás estar satisfecha contigo misma. Lo sigo y, hasta ahora, me ha funcionado.

3.    Si tuvieras que vivir en el interior de un cuadro, ¿cuál sería?

La Gioconda. Me encantaría ser esa mujer, con esa expresión entre enigmática y críptica con la que encara a todo aquel que la mira, por una sencilla razón: así podría saber, de una vez por todas, qué es lo que le pasa por la cabeza.



4.    Los escritores se nutren de obsesiones. ¿Cuáles se reflejan en tus obras?

Mis obsesiones van más por el camino de los principios y las emociones que por otros derroteros, la verdad. Procuro ponderar en la medida de lo posible la lealtad, la amistad, el sentido del deber, el valor de una palabra dada… Sí, ya sé que son valores claramente obsoletos en la sociedad en la que vivimos, pero soy optimista. Creo firmemente que todavía podemos encontrarlos en la mayoría de las personas.


5.  En una entrada de este blog hablé al público acerca de mi campo semántico personal y me gustaría que compartieras el tuyo. Puedes acompañarlo de una reflexión acerca de tu estilo. 

Mi campo semántico podría llamarlo «valores». No sé si éticos, morales… Ahí lo dejo. Y dentro del mismo incluiría sinceridad, honestidad, valentía, lealtad, humildad, nobleza… Seguro que se me escapa alguno importante, pero lo dejo abierto a sugerencias.

Procuro reflejar todos esos valores en mis novelas. Mis personajes las tienen en abundancia, lo cual no es impedimento para que cometan errores producto de malas decisiones, que se comporten de una manera imprevisible en según qué circunstancias. En mi opinión ese es un rasgo característico de mi estilo, si es que se puede llamar así. Aunque pienso que ese tipo de cosas contribuyen a que los personajes sean más humanos, menos ideales. Si a eso le unes mi forma de escribir directa, sin rodeos demasiado floridos o inútiles, creo que podría decir que cumplo con una parte bastante importante de mi propio campo semántico, jajajajaja!!

6.  ¿Qué ha sido lo más complicado de escribir Tuareg? Cuéntanos algo que no te hayan preguntado acerca de esta novela. Me gustaría que hicieras lo mismo con La heredera y Casualmente Valentina.

De escribir Tuareg, absolutamente nada. La trama salió sola, así como las situaciones y los diálogos, entre otras cosas. Creo que nunca me ha pasado con ninguna novela que haya escrito, y no sé si me volverá a pasar. Ahora bien, si hubo algo verdaderamente complicado, fue la documentación. Y no precisamente por su escasez, sino todo lo contrario. Encontré tanta que tuve que filtrarla con mucho cuidado, y con miedo de aburrir al lector.


Algo que no me hayan preguntado… Hummm… Una cosilla que para mí fue de importancia vital pero que a nadie pareció salirle de ojo, jajajaja!! Cuando me adentré en todos los datos acerca de los Tuareg, me di cuenta de que con sus peculiaridades, resultaban ser más liberales en ciertos aspectos que la sociedad española de la época (siglo XIX), lo cual me dio un abanico mucho más grande de posibilidades. Pero muy pocas personas se dieron cuenta de que, con ese tipo de cosas, Tahir, el protagonista, tenía una mentalidad mucho más abierta que Beatriz, la protagonista. No sé, supongo que será cuestión de gustos, jajajajaja!!

Respecto a mis otras dos novelas, si echamos un vistazo a La Heredera, poco se quedaron por preguntar, la verdad. Hubo algo que yo expliqué sin que preguntaran, y fue la razón para la que nació esa novela. Nadie me lo había preguntado, no sé si porque yo lo había explicado ya o porque, sencillamente, no cayeron en el detalle. Con Casualmente Valentina lo cierto es que las preguntas han sido de lo más variadas y completas, no puedo quejarme, jajajajajaja!! Pero ha habido algo que nadie me ha preguntado (o eso creo): el prólogo. ¿Por qué está escrito en primera persona cuando el resto de la novela está en tercera? Sencillo. La primera persona siempre suele ser más impactante, al menos para mí, así que esa fue mi intención. Que quedara en la memoria del lector porque es completamente relevante para lo que sucede después. Bueno… Espero haberlo conseguido.



7.  ¿Cómo te organizas en cuanto a documentación? ¿Qué consejos le darías a un autor que se enfrenta a ésta para que no desfallezca en el intento?

Lo primero que hago es perfilar el esquema básico de la historia para hacerme una idea de lo que voy a necesitar. Y ese sería mi principal consejo para cualquier autor. De esa manera, me centro en lo básico. Internet es una fuente inagotable de datos. Si no lo haces así, corres el riesgo de perderte en ellos hasta el punto de no saber qué es lo que estás buscando realmente. Cierto es que a medida que vas avanzando en la historia, te surgirán imprevistos que posiblemente obliguen a buscar más datos, pero si se ha hecho bien desde el principio, esto último no supondrá más que unos minutos de trabajo extra.

Además es muy importante no aturullar al lector. Tengo que tener claro que escribo romántica. Por lo tanto, la cantidad de documentación que debo incluir en la novela no puede sobrepasar el diez por ciento del total de la novela, por poner una cifra aproximada. La documentación en la romántica es una herramienta, una manera de introducir al lector en una determinada época y lugar, tanto en histórica como en contemporánea. Si sobrepasas esa máxima, corres riesgos innecesarios.

8.   ¿Contradicciones en tu proceso creativo? ¿Cómo es tu método de escritura?

¡Contradicciones es decir poco! ¿Cómo llamaríamos al hecho de que tienes a tus personajes perfilados de una determinada manera en tu cabeza, pero cuando empiezas con su historia, van tomando una forma completamente distinta? ¿Rebelión en masa? Sí, creo que eso sería más adecuado, jajajajajaja. Ellos se saltan el método con su propia voz, y yo también, claro. No tengo método. Soy anárquica. Por supuesto tengo una idea general de lo que quiero transmitir, una imagen vaga de alguna sucesión de escenas, pero nada más. El resto me lo van dando ellos, tanto los protagonistas como los secundarios. Yo soy incapaz de perfilar una novela hasta el punto de saber cuántos capítulos va a tener, o dónde termina uno y empieza el siguiente, pero supongo que tiene mucho que ver con la personalidad de cada uno. No soy ordenada, ni previsora, sino impulsiva y cambiante. De hecho, tardo mucho tiempo en pasar de un capítulo a otro porque soy incapaz de hacerlo hasta que no estoy segura de que lo que dejo atrás, está medianamente bien estructurado. Si eso es ser perfeccionista, lo soy, pero seguro que es mi única virtud con la escritura.



9.  ¿Cómo es tu lugar de trabajo? ¿Crees que influyen el lugar de nacimiento y el entorno a la hora de ser escritor?

Mi lugar de trabajo es mi casa. Normalmente la mesa de mi salón, aunque no soy exigente en ese sentido. He trabajado en la cocina, en las habitaciones de mis hijos… Hasta en el campo, con el ordenador apoyado en mi regazo. Creo firmemente que unos lugares inspiran más que otros, pero no creo que la inspiración esté en ellos, sino en una misma. Lo único que pido, no, EXIJO, es silencio y, a ser posible, soledad. Cosa que se vende muy cara en mi casa, teniendo en cuenta que vivo con un marido, dos hijos y dos gatos.

En cuanto a la segunda pregunta, rotundamente SÍ. Tan solo un matiz: influyen, pero no debería ser determinante. Ejemplos, a puñados. Tuareg está ambientado en el Sahara, y te puedo asegurar que jamás estuve allí, mucho menos en el siglo XIX, claro. La Heredera, ambientada en un cortijo andaluz cerca de Ronda. Confieso que he estado en Ronda hace tantos años que podría acercarme a la época de la historia de Elena y Diego, pero me pareció un lugar muy bonito y evocador. Perfecto para ambientar una novela de época que transcurriera en España, y desde luego muy poco común.

Con Casualmente Valentina lo tuve fácil. Ambientada donde vivo, hay lugares y situaciones descritas que he vivido yo misma y por los que aún paseo.

Es evidente que siempre te sentirás más cómoda escribiendo acerca de lo que conoces o las personas más allegadas han conocido, pero no debería ser lo único. Después de todo, somos escritores. Con una materia gris llena de ideas y una imaginación desbordante, así que, dejémosla volar, ¿no os parece?

10.  ¿Cómo fueron tus inicios como escritora? ¿Cuándo te diste cuenta de que te gustaba esto de juntar letras?

Uy, mis inicios… Creo que todos tenemos un guía. Algo así como una flecha que, de buenas a primeras, nos indica algo que siempre había estado ahí, latente, pero que sale en ese momento maravilloso en el que vemos la luz. Mi luz llegó con Enyd Blyton y la serie de libros de Los Cinco. Ahí descubrí que no solo me encantaba leer, sino que necesitaba contar lo que esas lecturas me provocaban. Con trece años escribí mis primeros cuentos, y así seguí hasta que con dieciséis, descubrí la novela romántica y decidí probar en el tema. Conclusión: una catástrofe, jajajaja!! Durante años escribí buenas historias en su fondo, pero desastrosas en su forma. Me tocó una época en la que publicar teniendo un nombre español era poco menos que una quimera, pero todo tiene su momento, y después de un parón de muchos años, me llegó el mío con La Heredera. Nunca agradeceré lo bastante a esta novela haber sido hecho posible mi mayor sueño. Cada una de las publicadas y de las que vendrán tienen su esencia, su por qué, Pero La Heredera siempre será especial para mí.

11. Escritura terapéutica. ¿Cómo lo ves? ¿Qué supone para ti el acto de escribir?

Lo veo, lo veo. Es terapéutica, balsámica y sanadora en general. Y si para mí es así, seguramente será así también para la persona que lea lo que escribo. Para mí escribir lo es todo. Mi mejor amigo y mi peor enemigo. Mi parcela de poder y de debilidad. Mi aislamiento y mi principal comunicación de problemas. Pongo mucho de mí en mis historias, porque al final los personajes acaban teniendo parte de mí. De mi carácter, de mis defectos, de mis amigos y mis enemigos. De mi día a día. Plasmo mis problemas y mis preocupaciones, me frustro y me realizo como persona. Si no pudiera escribir, me moriría por dentro.
Y si eso no es lo suficientemente gratificante, tengo a mis lectores que lo son todo para mí. Cuando alguien te para por la calle y te dice que tiene un enorme problema difícil de solucionar, pero que tus novelas le ayudan a evadirse durante un rato, que le hacen reír, que se sumerge por completo en otro tiempo o en otro lugar, y que cuando la termina incluso ve su problema con más optimismo, es una terapia intensiva. Te alegra el día, el mes y el año. Porque la principal función de la escritura debería ser hacer felices a las personas. Así de sencillo y, a un tiempo, así de complicado.


13.6.16

MI ESTILO ES LACÓNICO Y TAJANTE. NO DIVAGO, NI ME PIERDO ENTRE LAS RAMAS FRONDOSAS DE NINGÚN ÁRBOL. ENTREVISTA A CRIS MIGUEL


Publicista y práctica. Editora de Pulpture, Costas de Carcosa, y de Ánima Barda presenta. También publico con el seudónimo de Alicia Calaza. Tengo varios blogs, frío en invierno y mal genio. Escribo relatos de todo tipo, aunque me siento más cómoda con la ciencia ficción y el erotismo. Una mezcla explosiva. Así se define Cris Miguel en su perfil de Goodreads. Y razón no le falta, cuenta en su haber con una prolífica bibliografía, novela, mucho relato, microrrelato, artículos de opinión... pero lo mejor será que os deje con ella.

1.  ¿Qué es lo más drástico que has hecho por el arte?

Intentar vivir de él las veinticuatro horas del día —no, mentira, duermo profundamente, soy una marmota—. Pero sí, vivir de él. Te enfrentas a muchas miradas escépticas, algo que me revienta sobremanera —todo hay que decirlo—, cuando le cuentas a familia/conocidos/amigos ingenieros que vas a profesionalizar tu pasión y dedicarte a ello en exclusiva; qué máster ni qué prácticas en empresa, ¿a mí, de qué? Tampoco es que haya tenido esta conversación, seria, con nadie. La editorial surgió con el crowdfunding, pero, como hacíamos la revista desde hace dos años, no fue un cambio drástico de «dejo todo, me hago ermitaño». Así que los del exterior te preguntan, algunos con más educación que otros, unos con más condescendencia, que si eso tira, que si ganáis dinero, que si los libros que sacamos son para un público pequeño, que qué hacemos… Así que lo más drástico que he hecho por el arte es no dar rienda suelta a mi ira y no matar a nadie :D.

2.  El mejor consejo que has recibido de un artista.

Nadie se atreve a darme consejos, ¿te lo puedes creer? :D Mira que estoy rodeada de artistas… No lo sé, he recibido consejos puntuales sobre algo específico, opiniones que he pedido y me han resultado verdaderamente útiles. Pero si nos referimos más a una frase motivacional… no. Soy la dura, y soy yo la que saca la vena terapeuta e intento reforzar autoestimas y debilidades ocasionales. Así que voy a hacer lo que me da la gana con esta pregunta y te voy a decir lo que más aconsejo a «mis niño/as» —yo, que soy una artista—: escribe/pinta/compone/crea para ti, olvídate del resto.

3.  Si tuvieras que vivir en el interior de un cuadro, ¿cuál sería? 
Si me preguntas por mi pintor favorito diría Manet, pero vivir en un cuadro, en una escena… ya es otra cosa. Así que si tuviera que vivir en un cuadro, y para evitar aburrirme, soy poco constante me canso rápido de las cosas, me quedo con el colorido y abstracto Kandinski y su composición VII.

4.  Los escritores se nutren de obsesiones. ¿Cuáles se reflejan en tus obras?

¡Con lo obsesiva que soy! Una de las cosas que más me molestan de una historia son los personajes simples y mal construidos, así que estoy obsesionadísima con que los míos suenen naturales y actúen coherentemente, no que se limiten a servir a la trama. Quiero que sean reales, da igual que hablemos de ciencia ficción, terror o weird, son humanos con sus defectos, virtudes y traumas. Evidentemente depende de la extensión, se pueden desarrollar más o menos, pero los matices siempre están ahí, aunque sean sutiles, para quien quiera verlos. 

5.  En una entrada de este blog hablé al público acerca de mi campo semántico personal y me gustaría que compartieras el tuyo. Puedes acompañarlo de una reflexión acerca de tu estilo.

No creo que tenga un campo semántico destacable. Toco varios géneros, así que cada historia tiene sus campos semánticos particulares. No hay ninguno que comparta un núcleo determinado que incluya en varios escritos, o al menos no soy consciente. Cada historia tiene su ambientación y, más que palabras recurrentes por su estética, en «mi estilo» se podrán encontrar estructuras determinadas. Aunque estas, como las propias palabras, cambian según las influencias (televisivas, literarias o circunstanciales) que haya tenido recientemente, antes o durante el proceso de escritura.
Mi estilo es lacónico y tajante. No divago, ni me pierdo entre las ramas frondosas de ningún árbol. De hecho las descripciones es algo que soy consciente que tengo que reforzar, aunque me resulten un rollo. 


6.  ¿Qué ha sido lo más complicado de escribir A muerte? Cuéntanos algo que no te hayan preguntado acerca de esta novela.

Lo más complicado de escribir A Muerte es escribir la segunda parte, continuarla. Porque escribir A Muerte fue una tarde, salió sin más. No tengo nada anotado de ese mundo, de los personajes —de los cuales me olvido de sus nombres y tengo que abrir el original… Qué desastre—. Ahora entendéis que lo complicado es continuarla, ¿verdad? ^^
A Muerte es un relato que se me fue de las manos —que, con la cantidad de relatos que escribo, solo me ha pasado con estas señoritas— por eso no puedo dar lecciones ni consejos, fue un rato de inspiración. Eso sí, me acuerdo que estaba muy influenciada por Juego de Tronos, que me estaba leyendo algún libro de la saga en ese momento. Y se nota. Yo lo noto. 


7.  Tú has participado en diversas antologías con relatos (Conjura, ¿Qué ha sido eso? Compendio del terror, Elcorazón hace pulp pulp, Deseo eres tú…), ¿qué opinión te merece la ficción breve?

Sí, tengo relatos en antologías y en folletines. Me encanta la ficción breve. Hay un tipo de literatura para cada momento, el relato de ficción en este caso es para pasártelo bien, para ir en transporte público y quedarte satisfecho, para coger ideas, y para conocer nuevos autores. Qué placer da quedarte con un nombre, porque te ha gustado el relato de Fulanito en Tal antología, y luego buscarlo y seguir leyendo cosas suyas.
Como escritora permite probar géneros diferentes, probar etilos narrativos, experimentar y eso siempre está bien. Te hace ser concisa, es una forma distinta de narrar y a veces más complicada, porque tienes menos espacio para crear una historia que no parezca sacada de una plantilla y olvidarte de clichés.
Y como editora es más fácil de corregir y más rápido de publicar. En un relato puedes ver las malas costumbres de algunos escritores, tanto en lo estilístico como en lo ortográfico. Y devolverlo corregido, comentado, hace mejorar, quitarte esos malos hábitos. Y amigos, una cosa es corregir un relatillo de 5000 palabras y otra muy distinta una novela de 50000. Por eso es tan importante el relato, porque se captan antes errores que el escritor ya aprende y corrige, listo para reescribir o pulir el manuscrito que tiene guardado en el cajón, o escribir una gran historia desde cero. 


8. ¿Contradicciones en tu proceso creativo? ¿Cómo es tu método de trabajo? ¿Y cómo afecta tu formación de editora a tu faceta de escritora?

Contradicciones… Fíjate, en otras facetas de mi vida sí soy contradictoria y cambiante, pero escribiendo no. Si tengo que escribir un relato, dedico varios días a darle forma mentalmente, pincelar la historia, qué contar y cómo contarlo, y luego me pongo a escribir. Supongo que puede considerarse contradicción motivarme mucho con una idea y luego dejarla a medias, olvidada en la carpeta de docs sin terminar; pero es que soy de mecha corta.
Iba a decir que mi método es no tener método, pero suena tan manido que me odio por pensarlo :D No, mi método es caótico. No soy nada organizada. Tengo picos de efervescencia creativa y otros de apatía máxima. Te puedo decir que me suelo hacer un esquema antes de lo que va a ocurrir, marcar la estructura, aunque luego cambie los acontecimientos sobre la marcha.
Mi formación de editora me afecta a la hora de autoexigirme. Evidentemente, si «doy lecciones» u opino sobre lo que escriben «mis niños», lo mío tendría que dar ejemplo, partir de una base alta. Pero bueno, tampoco creo que me afecte a la hora de escribir, sería exigente si no editara nada. 

9.  ¿Cómo es tu lugar de trabajo? ¿Crees que influyen el lugar de nacimiento y el entorno a la hora de ser escritor?

Mi lugar de trabajo, pues es… ordenado, amplio. Aunque si logro concentrarme me da igual cómo es mi mesa. Eso sí, necesito música para crear la burbuja. Me resulta complicado escribir en silencio (entendiendo por silencio el ruido ambiente de ciudad de fondo).
Claro que sí, todo te acaba condicionando. Las experiencias que has tenido por vivir en un entorno o en un sitio determinado ha hecho que escribas sobre aquello o lo de más allá. Aunque bueno, también creo en la autenticidad y hay cosas, actitudes, de las que no nos damos cuenta, que las desarrollaríamos en cualquier parte. 


10.  ¿Cómo fueron tus inicios como escritora? ¿Cuándo te diste cuenta de que te gustaba esto de juntar letras?

«Siempre me ha gustado», respuesta estándar, pero cierta. Desde que aprendí a escribir con bolígrafo escribo un diario, ¡tengo entradas con ocho años! Así que siempre he estado predispuesta a poner las cosas por escrito. Luego fui creciendo, y de lo primero que tengo constancia que escribí fue una historia de terror tipo Scream, porque me encantó la peli, era una preadolescente con mucho mundo interior :D
Me lo planteé más profesionalmente cuando estuve a punto de elegir periodismo en vez de publicidad. Pero hasta que no creamos Ánima Barda no me puse a escribir en serio. No me veía preparada, y escribir cosas para guardarlas en el cajón es frustrante, y la frustración me da ira. En fin, pero supongo que me di cuenta cuando empecé a ser exigente con los libros y a plantearme altivamente que yo podía, puedo, hacerlo mejor. 


11.  Escritura terapéutica. ¿Cómo lo ves? ¿Qué supone para ti el acto de escribir?

Uff, estoy muy en contra de hacerse los trascendentales con frases tipo: «escribir me hace mejor persona». Mira no, yo escribo porque me divierte, porque a veces me supone un reto, pero cero pretensiones (además como método terapéutico utilizo el diario sin dar la brasa a nadie con mis movidas :P). Hacerlo como algo terapéutico a veces se nota. La escritura no es para desahogarte o al menos el lector no se tiene que dar cuenta de que lo estás haciendo. Me he encontrado un montón de textos donde al protagonista le han echado de su trabajo y aprovecha para cargar contra el sistema, que en la mente del escritor es crítica social, pero en la del lector es sermón. Hay que tener cuidado con no dar la charla política, social o ecológica.
Además aprovecho para decir que no todo el mundo está hecho para «el acto de escribir», o al menos para ser publicado y leído masivamente, escribir es una profesión, necesita técnica, trabajo, esfuerzo, una base académica, no por tener un ordenador y un procesador de textos todo el mundo «puede» hacerlo. Que tenemos una falsedad moral encima que no beneficia a nadie, y justamente que todos lo intenten o publiquen en sus blogs devalúa la escritura en general, pero bueno este es un tema farragoso del que hablar largo y tendido.