1. REDACTAR SIN FALTAS DE ORTOGRAFÍA NI ERRORES DE PUNTUACIÓN. Parece
una obviedad, pero muchos textos de autores que aspiran a ser publicados
no pasarían un examen de lengua de bachillerato. Si un editor encuentra
faltas en vuestro libro lo descartará inmediatamente, y lo mismo
sucederá si no sabéis distinguir la coma del punto. El primer requisito
para que os paguen por escribir es que la editorial no necesite corregir
vuestros errores. El texto tiene que estar impecable.
2. LOGRAR UN ESTILO FLUIDO Y FUNCIONAL. Quien escriba de manera barroca
y alambicada ya puede despedirse de lograr un contrato editorial. La
sobredosis de adjetivos, las frases y párrafos largos y cargados de
subordinadas, las palabras rebuscadas no son para un editor signo de
pericia literaria sino de todo lo contrario. Se considera un estilo
propio de principiante. Al escritor profesional se le exigen frases más
bien cortas, las palabras y adjetivos justos, un estilo neutro, fácil y
agradable de leer. En esta industria, ser pretencioso se paga
-literalmente y literariamente- con la autopublicación.
3. ADAPTARSE A LAS EDITORIALES. Un error que cometen muchos autores
principiantes es escribir aquello que les viene en gana y mandarlo a una
editorial sin conocer a fondo lo que publican. Así es prácticamente
imposible que les encaje, porque la estrategia tiene que ser a la
inversa: primero hay que ver qué publica un sello y luego escribir algo
que se ajuste a lo que están buscando. Suena poco poético, pero estamos
hablando de algo que al fin y al cabo es un trabajo.
4. OLVIDARSE DEL PREMIO NOBEL. Los delirios de grandeza no ayudan
precisamente a abrirse camino en el mundo de las editoriales. Los
profesionales del sector huyen de los autores que creen ser Shakespeare y
valoran en cambio que seas humilde, adaptable y trabajador. El escritor
profesional aparca su ego y se pone al servicio de lo que piden los
lectores a través de las editoriales. No le importa escribir ideas de
otros o incluso redactar para una firma que no es la suya en la
portada del libro. Insisto: es un trabajo.
5. ESTAR DISPUESTO A ESCRIBIR CUALQUIER COSA. Para llegar a vivir de la
escritura hay que sumar muchos ingresos pequeños y medianos. Por eso
pocas veces podrás escribir esa novela que tienes en mente. Es más
probable que te contraten para redactar obras divulgativas, libros de
texto o, con suerte, la imitación de una novela que esté funcionando
mucho ahora mismo, como las Sombras de Grey. Eso hay que combinarlo con
tareas de negro literario, traducciones, correcciones y lo que se ponga
por delante. Horario de sol a sol, noches incluidas, de lunes a domingo.
Si os seduce este plan de vida y tenéis facilidad para escribir, podéis
llegar a vivir de esto. Ahora, mi consejo es que, si amáis la
literatura, consigáis primero un buen trabajo. Con vuestras necesidades
ya cubiertas, podréis dedicar vuestro tiempo libre a escribir la novela
que os apetezca, sin presiones de ningún tipo. A fin de cuentas, con la
edición digital ya no hay que pasar por las exigencias de las
editoriales. La elección es vuestra.
Espero que esta modesta carta de navegación editorial os sea útil.
Con cariño,
Francesc