Hace poco vi una película que muchos calificarían de infantil, sin embargo disfruté mucho con ella.
Lo admito, yo no suelo ver este tipo de películas, pero me sorprendió. Estoy hablando de Cómo entrenar a tu dragón.
Esta película ha tomado como referencia un libro con el mismo nombre. Por lo visto apenas si tienen en común poco más que los nombres de sus protagonistas. Yo no lo he leído, por eso me limitaré a hablar de la adaptación cinematográfica.
Todo comienza en isla Mema, el hogar de Hipo, nuestro protagonista. Este lugar está habitado por el pueblo vikingo y su ganado, gracias al cual sobreviven en aquel inhóspito lugar. Pero el mayor problema de estas gentes es la plaga de dragones que les asola desde que se trasladaron a la isla, pues acaban con los rebaños y destrozan la aldea. Por eso los jóvenes vikingos aprenden a defenderse y a acabar con sus enemigos, sin embargo Hipo no desea acabar con las bestias. No cumple con los cánones de su pueblo, no tiene fuerza, ni agilidad y se distrae con tremenda facilidad.
Pero todo cambia cuando consigue derribar al más temible de los dragones, con el que trabará una hermosa amistad que le permitirá descubrir la verdad sobre los dragones.
Una historia narrada por su protagonista en clave de humor, que gira en torno a valores como la amistad, y el valor de cuestionarse las tradiciones para saber qué hay de verdad, dejando de lado el miedo al qué dirán. El argumento es sencillo, pero creo que si reflexionamos un poco encontraremos ciertas similitudes con algunas situaciones de la realidad.
¿Sabes ya cómo entrenar a tu dragón?















